Autora: Camila Vázquez Martínez, colaboradora en la unidad de Crecimiento y Alianzas Centroamérica
Entre brechas y resiliencia: emprender para sostener la vida
Las brechas educativas, económicas y sociales afectan a las mujeres vulnerables en el mundo. En América Latina, 1 de cada 3 hogares está liderado por una mujer (CAF , 2018). De acuerdo con diversos estudios, se ha demostrado que cuando las mujeres emprenden, reinvierten hasta el 90% de sus ingresos en educación, salud y bienestar de sus familias, convirtiéndolas en un motor social para la economía y el desarrollo. En nuestra región aún persisten grandes desafíos en el tema:
- A nivel mundial, menos de una cuarta parte de las mipymes pertenecen a mujeres (23%), mientras que ellas representan casi un tercio de la demanda insatisfecha de crédito, reflejando las barreras que aún enfrentan para acceder a financiamiento.
- En Centroamérica, el emprendimiento femenino suele estar impulsado por la necesidad y concentrado en actividades de comercio y servicios de pequeña escala. A esto se suma que menos mujeres logran consolidar sus negocios en comparación con los hombres, lo que refleja menores tasas de supervivencia y crecimiento empresarial, de acuerdo con BID LAB (2025).
- La brecha en digitalización, acceso a redes y formación aún limita su crecimiento a gran escala.
En otras palabras, en contextos marcados por la escasez de trabajo decente y por barreras como la falta de redes de cuido el emprendimiento femenino emerge como un mecanismo de supervivencia, que sostiene no solo a estas mujeres, sino también a sus familias.
“Invertir en las mujeres es invertir en el desarrollo sostenible”
Gerardine Mukeshimana, vicepresidenta del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), afirma que “Invertir en las mujeres es invertir en el desarrollo sostenible, …permite crear instituciones, economías y comunidades enteras más sólidas”. Asimismo, Valerie Guarnieri, Subdirectora Ejecutiva de Operaciones de Programas del Programa Mundial de Alimentos (PMA) sostiene que «Cuando invertimos en mujeres y niñas, nutrimos comunidades enteras. Podemos ganar la batalla contra el hambre y la malnutrición empoderando y apoyando a las mujeres para que tomen la iniciativa».
Si existe la posibilidad de poner estas herramientas al alcance de las mujeres, ¿por qué no aprovecharla? Con esta idea en mente, la Fundación Belcorp —el brazo social del Grupo Belcorp— decidió pasar a la acción junto a sus marcas L’Bel, Ésika y Cyzone.
Es así como comenzó el programa de Mujeres Emprendedoras de Fundación Belcorp en colaboración con FUNDES, una iniciativa que reunió a 412 mujeres emprendedoras de Costa Rica, Guatemala y El Salvador con el fin de fortalecer sus capacidades personales, financieras y comerciales, y promover su empoderamiento y el crecimiento sostenible de sus negocios.

De este grupo, 315 mujeres ya mantenían un vínculo con el Grupo Belcorp, mientras que 97 se incorporaron como nuevas emprendedoras. Todas participaron en talleres de fortalecimiento de capacidades socioemocionales y desarrollo de habilidades financieras, de ventas y de marketing digital. Las sesiones se realizaron en modalidades virtuales y presenciales, lo que permitió una alta participación pese a los distintos contextos y realidades cotidianas de las participantes.
El programa graduó a la totalidad de las participantes, pero su impacto trasciende la obtención de un certificado. Se refleja en cambios concretos en la vida de las mujeres, muchos de los cuales ellas mismas describen con sus propias palabras.

“Creer en mí misma y sentir que puedo lograr lo que deseo en mi negocio”
En promedio, 9 de cada 10 mujeres participantes señalan que el programa fortaleció de forma significativa sus habilidades socioemocionales, de gestión financiera y de ventas. Sin embargo, su impacto va más allá de los números y se expresa mejor en las palabras de las propias participantes:
“Aprendí a administrar mejor mi negocio y entender cuáles son realmente mis ganancias.”
“El programa me motivó a vender más y usar nuevas herramientas.”
“Hoy manejo mis finanzas con mayor conciencia, he fortalecido mi estrategia comercial, valoro más mi trabajo y puedo visualizar un crecimiento más estructurado y sostenible para mi emprendimiento.”

Las historias que nos contamos sobre quienes somos, y las que otros nos cuentan, influyen en las posibilidades que imaginamos para nuestras vidas. En procesos de empoderamiento, no se trata únicamente de adquirir nuevas herramientas, sino también de empezar a verse a sí mismas de otra manera: como mujeres capaces de tomar decisiones, liderar sus negocios y proyectar nuevas posibilidades para su futuro. En ese cambio de mirada comienza también el impacto de iniciativas como esta.

Invertir en mujeres: un camino hacia la prosperidad
La Inclusión socioeconómica de las mujeres no es una alternativa: es un imperativo para el desarrollo. Según el Banco Mundial, reducir las brechas de género podría incrementar hasta en 20% el PIB per cápita. En este contexto, el desarrollo y fortalecimiento de capacidades tanto socioemocionales como técnicas, como lo promueve el programa de Mujeres Emprendedoras, contribuye a cerrar brechas económicas y sociales y a encaminar las sociedades hacia mayores niveles de prosperidad.
De acuerdo con ONU Mujeres, para 2024, las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) propiedad de mujeres enfrentaban a nivel mundial un déficit de financiación estimado en 1,7 billones de dólares. No obstante, el financiamiento no es la única necesidad de las mujeres para su empoderamiento económico, pues el acceso a la tierra, los recursos naturales, la información y la tecnología y a redes de apoyo que fortalezcan sus oportunidades de crecimiento son también cruciales.
El programa Mujeres Emprendedoras demuestra que, cuando las mujeres acceden a herramientas para gestionar mejor sus negocios, también se fortalecen su confianza y sus redes de apoyo, ampliando así las oportunidades de mejorar sus ingresos, tomar decisiones económicas informadas y participar activamente en la vida productiva de sus comunidades.
FUNDES como aliado para la inclusión socioeconómica de mujeres emprendedoras
Para FUNDES asumir el reto de la inclusión socioeconómica es parte integral y estratégica de nuestro trabajo. Partimos de la convicción de que las mipymes son el motor de las economías de América Latina y el Caribe, y de que las mujeres representan un motor social con un efecto multiplicador en sus familias y comunidades. Por ello, impulsamos programas de inclusión socioeconómica orientados a mujeres emprendedoras, enfocados en fortalecer sus capacidades, ampliar sus oportunidades y contribuir al crecimiento sostenible de sus negocios.
En esta línea, en FUNDES promovemos ecosistemas empresariales más inclusivos y sostenibles en América Latina. A través de programas de fortalecimiento empresarial, acompañamiento técnico y alianzas con empresas e instituciones, desarrollamos iniciativas que permitan a más emprendedores desarrollar sus capacidades, mejorando la competitividad de sus negocios y generando impacto económico y social en sus comunidades.

Programas como Mujeres Emprendedoras demuestran que, cuando se crean las condiciones adecuadas y se construyen alianzas estratégicas, es posible ampliar las oportunidades para miles de mujeres emprendedoras en la región.
Desde FUNDES seguimos apostando por iniciativas que promuevan la inclusión socioeconómica y el desarrollo sostenible, trabajando junto a empresas, organizaciones e instituciones comprometidas con generar impacto.
Si eres una mujer emprendedora, recuerda que fortalecer tus capacidades y ampliar tus redes puede abrir nuevas oportunidades para tu negocio y tu futuro.
Si eres una organización interesada en impulsar iniciativas de impacto, te invitamos a conocer el potencial de nuestras alianzas para promover el desarrollo empresarial y la inclusión socioeconómica en América Latina.
Porque cuando más mujeres tienen la oportunidad de emprender, crecer y liderar sus negocios, también crecen sus comunidades y nuestras economías.
