En América Latina, las exigencias ambientales, sociales y de gobernanza de las grandes empresas están redefiniendo las compras corporativas, dejando fuera a los proveedores que no miden su impacto. Con más de 42 años de trayectoria en la región acompañando a las mipymes, FUNDES advierte sobre la urgencia de adoptar prácticas sostenibles para evitar pérdidas de contratos y reducir costos operativos.
Esta advertencia responde a que, en un entorno donde los grandes compradores exigen cada vez más transparencia a su cadena de suministro, la sostenibilidad se transformó en un requisito comercial directo. Hoy las pymes que carecen de datos claros sobre su desempeño ESG (por sus siglas en inglés) corren el riesgo inminente de quedar fuera de licitaciones estratégicas.
De acuerdo con el análisis del Carbon Disclosure Project (CDP) y consultoras globales de sostenibilidad sobre cadenas de suministro sostenibles, más del 70% de la huella de carbono y de los riesgos operativos de una gran empresa provienen de sus proveedores. Por ello, la evaluación ESG se ha consolidado como un filtro determinante de selección en América Latina, presionando a las pymes no solo a adaptarse, sino a demostrar con datos concretos sus avances en eficiencia energética, equidad laboral y buenas prácticas de gestión.
David Hernández, Gerente de Crecimiento y Alianzas de FUNDES, señala que “en la organización ven a diario cómo pymes con un gran producto o servicio pierden valiosas oportunidades de negocio o enfrentan barreras para integrarse a nuevas cadenas de valor, simplemente por no contar con información clara sobre su desempeño ambiental, social y de gobernanza”.
Tras más de 42 años de trabajo directo con las empresas en la región, Hernández destaca que la sostenibilidad no debe verse como una carga costosa, sino como una herramienta práctica para reducir gastos en agua y energía, responder eficientemente a los compradores y asegurar la continuidad del negocio.
Para las pymes, incorporar criterios ESG ofrece ventajas operativas inmediatas, entre las que destacan el cumplimiento de los estándares mínimos requeridos por corporaciones multinacionales para acceder a nuevos contratos, la optimización en el uso de electricidad, agua y materiales que genera ahorros directos en la estructura de costos, y la capacidad de responder con datos verificables ante auditorías de proveedores o solicitudes de información de sus compradores.
Por su parte, para las grandes empresas, impulsar la alineación ESG en su red de proveedores asegura la resiliencia en sus operaciones, reduce el costo del financiamiento al cumplir metas sostenibles y protege el valor de su marca en el mercado.
Para una pequeña o mediana empresa, iniciar este recorrido no requiere de presupuestos elevados ni de procesos complejos. Inicia con un decisión que no tiene costo. El proceso puede comenzar con un diagnóstico básico que identifique los temas ambientales, sociales y éticos más críticos para la operación y para sus clientes clave.
Posteriormente, se deben establecer metas cortas y medibles mediante acciones inmediatas, como reducir el desperdicio de insumos, formalizar políticas de salud y seguridad laboral o establecer códigos éticos de conducta.
Finalmente, resulta fundamental reportar con transparencia eligiendo un formato de reporte de sostenibilidad sencillo y adaptado al giro específico del negocio para demostrar los avances ante clientes, bancos y aliados.
Frente a este escenario, FUNDES invita a las y los líderes de grandes empresas y corporaciones a realizar diagnósticos integrales de sostenibilidad en sus cadenas de valor, así como a las pymes a buscar acompañamiento especializado para iniciar la medición de sus indicadores de manera estratégica y accesible.




